Sáb. Mar 2nd, 2024

En la temporada de otoño cuando las ballenas francas se desplazan hasta las costas de Sudáfrica, deberían estar en su mejor forma física, pero en los últimos años múltiples científicos han notado que están más delgadas porque su comida está desapareciendo debido al derretimiento del hielo marino. 

El calentamiento global influye en la alimentación de las ballenas y en todo el ecosistema, en el mes de junio, el invierno azota el hemisferio sur y el mar al borde de la Antártida se congela, es por ello que las ballenas francas nadan hacia el norte. 

El agua de Sudáfrica es más cálida y es ideal para aparearse o criar ballenatos recién nacidos, por lo que en invierno las ballenas francas utilizan sus reservas de grasa para producir leche para sus crías, sin embargo con el paso del tiempo hay menos comidas para las ballenas. 

Se derrite el hielo y desaparece la comida 

En el momento que comienza el invierno las ballenas abandonan la Antártida y nadan hacia el norte, por lo que tienen que arreglarla durante algunos meses para alimentarse, es por ello que en este periodo consumen sus reservas de grasa que han acumulado durante el verano. 

Durante el verano, las ballenas francas nadan debajo del hielo marino, abren la boca para absorber el agua del mar y alimentarse de krill y pulgas de agua, las barbas que tienen dentro de su boca son filtros gigantes, por lo que pueden consumir una gran cantidad de alimentos sin gastar mucha energía. 

Sin embargo, las grandes cantidades de krill se están reduciendo y eso significa que las ballenas no llegan a engordar antes del invierno, porque los krill viven del fitoplancton que habita mejor en las aguas frías de la Antártida, pero el calentamiento global del mar ocasiona que haya menos fitoplancton y por ende menos krill, así como menos alimentos para las ballenas. 

Crías de ballenas débiles y pequeñas 

Durante la década de los ochenta los investigadores observaron que las ballenas francas frente a las costas de Sudáfrica daban a luz a sus crías cada tres años, pero en vista de que ahora es difícil alimentarse, también suele ser difícil reproducirse y solo se reproducen cada cinco años, por lo que la población de ballenas está disminuyendo de forma significativa. 

Expertos afirman que la cantidad de grasa que posee la madre ballena está relacionada con la cantidad de energía que puede dar a su cría a través de la leche, si la madre es delegada recibe menos energía y crece más lento, es decir, que el cambio climático acelerado por el ser humano hace que existan  menos crías y que estas sean más débiles. 

Los investigadores han descubierto que las ballenas francas que están al norte de Canadá y los EEUU no están creciendo tanto como antes y los ballenatos son más pequeños. 

Es importante destacar que las ballenas son muy importantes, sus excrementos son fuente de alimento y cuando mueren sus cuerpos se hunden hasta el fondo y en las profundidades se convierten en un gran ecosistema de tiburones, cangrejos, langostas, anguilas y microorganismos, por consiguiente esto tendrá un efecto cascada que afecta a toda la cadena alimentaria. 

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